Un día de suerte
- 6 mar 2018
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Actualizado: 27 jul

A veces hay que tener suerte.
Los amaneceres y atardeceres en el Chaco paraguayo son espectaculares.
Estaba fotografiando un puente de madera, aprovechando la belleza del paisaje que lo rodeaba. De repente escuché lo que parecían ser cascos de caballos resonando sobre la madera. Segundos después, entraron en escena dos jinetes.
Lo que más me sorprendió fue que, al cruzar el puente, ambos coincidieron exactamente con los espacios libres que dejaban los arbustos. Por un instante, todos los elementos ocuparon su lugar preciso, completando una escena de una armonía casi teatral.












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