Torres Gemelas
- 14 feb 2016
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Actualizado: 27 jul

El haber estudiado fotografía se lo debo a la arquitectura.
Antes de realizar el Viaje de Arquitectura —una tradición en Uruguay por la que los estudiantes, al finalizar el sexto año, recorren el mundo durante varios meses como parte de su formación— hice un curso de fotografía con la intención de registrar ese viaje de la mejor manera posible.
Meses antes de partir me confirmaron que había ganado el concurso para ser el fotógrafo de la Facultad de Arquitectura. Como ese año iba a estar de viaje y no quería perder la oportunidad, les propuse desarrollar un proyecto para ampliar y renovar el archivo fotográfico de la diapoteca. La propuesta fue aceptada.
Partí con una lista enorme de obras que debía fotografiar a lo largo de los nueve meses de viaje y con media valija llena de rollos de diapositivas.
Uno de los destinos era Nueva York. Siempre pensé que, para comprender una ciudad, lo mejor era observarla desde su punto más alto. En ese momento, ese lugar eran las terrazas de las Torres Gemelas.
Llevaba dos cámaras: una Nikon F2 y una Nikon F3. En una tenía cargado un rollo de blanco y negro y en la otra, diapositivas color. Para esta imagen utilicé la F3. Después de hacer varias tomas con un pequeño trípode que llevaba, probé también algunas fotografías con la cámara en mano, realizando movimientos de zoom y de cámara durante la exposición.
Estas últimas imágenes, tomadas desde el piso 110 de una de las Torres Gemelas, con el Empire State Building como protagonista, fueron realizadas en 1992. Tras la caída de las Torres Gemelas el 11 de setiembre de 2001, adquirieron para mí un significado completamente distinto.












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